CRÓNICA EMPTY THE TANKS 2017 EN MADRID

Por quinto año consecutivo, el pasado sábado, se celebró Empty the Tanks en Madrid. A las 11 de la mañana, más de 50 personas nos reunimos frente al zoo acuario de Madrid para protestar contra el cautiverio de cetáceos. No obstante, aunque miles de manifestantes a lo largo del mundo se reúnen cada año en esta fecha contra la cautividad de delfines, orcas y belugas, nosotras no olvidamos al resto de animales presos en el zoo.

A medida que trascurría la mañana, más gente se unía a la protesta, llegando incluso a ser más de 100 personas gritando por la libertad de los animales allí cautivos. Y es que la cautividad genera un gran sufrimiento para todos los animales: el espacio reducido, que por muy grande que sea nunca superará al deseo de moverse y nadar en libertad. La ansiedad y la tristeza de no tener ningún control sobre su propia vida, no poder elegir, entre otras cosas; que comer, a dónde ir, con quien estar. Además de estar continuamente observados.

Cerca de las 11:30 nos dirigimos a una zona del zoo donde, desde fuera, se ve el espectáculo de los delfines. Allí recordamos a Rumbo, Romeo, Zeus, Rocky, Naia y Dam, nacidos allí, pero separados de sus familias y dispersados por otros parques europeos. También hablamos de Mary, Einyel, Mancha, Lala y Guarina: Todas ellas capturadas en mares cubanos. En nuestra memoria siempre permanecerán, también, Tritón, Luiso y Lito.

No fue hasta las 12:30 que paramos de gritar. Vimos cómo desde dentro, la gente se acercaba a escucharnos. También vimos cómo los delfines hacían un espectáculo que en libertad no decidirían realizar.

Una vez terminada la actuación de las 12 y tras haber gritado hasta que la última persona que presenció el espectáculo se fue, nos dirigimos de nuevo a la puerta del zoo.

La manifestación terminó a las 13h con unos segundos de aplauso. En memoria de aquellos presentes a unos metros de nosotras. En memoria, también, de aquellos muertos en su búsqueda de la libertad o tras perecer en una vida de cautiverio. Por todos ellos, no pararemos hasta que llegue el día en que toda jaula quede vacía.

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