LA POLICÍA, EL ZOO Y NOSOTRAS

El sábado 3 de junio teníamos convocada una manifestación a las 11h frente al Zoo Aquarium de Madrid, con el lema “El zoo es una cárcel. A nadie le gusta vivir entre rejas, sea de la especie que sea”. Como solemos hacer, era una convocatoria comunicada a Delegación del Gobierno, que nos había contestado con la correspondiente autorización. Llevamos años haciendo concentraciones frente a los circos y frente al zoo y nunca hemos tenido problemas especialmente reseñables, esto lo decimos por quienes no conozcan el tono de las convocatorias que solemos hacer. Se grita mucho, se lleva megafonía, se reparten cientos de folletos, se llevan muchas pancartas y carteles, pero no pasa de ahí.

Este sábado nos encontramos al llegar dos furgonetas de antidisturbios aparcadas en la zona de la concentración. Ocho policías nacionales y otros ocho municipales nos estaban esperando. A las primeras personas que fueron llegando desde las 10:30h las fueron expulsando de las inmediaciones de las taquillas (la zona con sombra), obligándolas a esperar junto a la parada del autobus (al sol). No atendían a razones y se mostraban inflexibles. A las 10:45h se acercan al grupo de personas que había llegado ya (entre 15 y 20) y nos dicen que nos tenemos que identificar. Les contestamos que es una concentración autorizada y que por tanto ya hay un DNI de una persona que se responsabiliza de lo que pueda ocurrir. Nos dicen que ahora las cosas son así, que tienen orden de identificarnos y que si nos negamos ya sabemos lo que hay (a comisaría a identificarnos allí). A todo esto va llegando más gente que se incomoda al ver la situación, algunas incluso deciden dar media vuelta y volverse a casa, al no sentirse seguras por tanta presencia policial.

Nos entretienen con las identificaciones hasta el punto de que la concentración acaba comenzando con 5 minutos de retraso porque nos tenían retenidos. Nos dicen también el lugar donde nos tenemos que situar, bastante más alejado de la entrada de lo habitual, disminuyendo así premeditadamente nuestro contacto con quienes visitaban el zoo esa mañana. El mando le dice a la persona que había puesto el DNI que son órdenes de arriba.

Comienza la concentración con cierto nerviosismo, la entrada del zoo está bastante militarizada, llegando a juntarse entre antidisturbios, municipales, policías en moto y policías en bici, más de 20 agentes. Todo esto, recordemos, para una concentración de 120 personas.

Mientras tanto un grupo de manifestantes en bici recorrían las inmediaciones de la entrada del zoo llevando carteles con frases sujetos en las bicis y gritando las consignas que salían de la concentración. Uno de los policías sacó su teléfono personal y comenzó a sacar fotografías, lo que produjo una discusión entre las personas fotografíadas que reclamaban que borrase las imágenes (obtenidas además de forma ilegal) y el policía de turno que se puso bastante chulo, hasta el punto de que sus propios semejantes se lo llevaron e intentaron calmar los ánimos.

Unos minutos después, un policía conduciendo una furgoneta de antidisturbios está a punto de atropellar a una compañera que circulaba en bici. Se le recrimina su falta de cuidado y responde también con bastante chulería, todo esto él subido a una furgoneta y el grupo de manifestantes desde sus bicicletas.

Cuando, después de recorrer parte del perímetro del zoo, volvimos a la entrada para finalizar concentrándonos unos minutos, vuelven a hacer acto de presencia marcando de nuevo el lugar donde teníamos que colocarnos, e impidiendo que la gente se sentara a descansar en sombras cercanas. Además, se colocan unos agentes a dos metros de la pancarta mirando de frente a las manifestantes en posición bastante estirada, como vigilando y mostrándose preparados para lo que pudiera suceder.

Hasta aquí la narración de los hechos. Ahora, como colectivo responsable de la convocatoria, nos gustaría compartir la valoración que de todo esto hacemos. Lo primero es dar las gracias a todas las personas que vinisteis a la convocatoria y, a pesar de la desagradable presencia policial, decidisteis quedaros. A nadie nos gusta que nos den órdenes, ni que nos identifiquen, ni que nos traten con esa chulería de la que hicieron gala.

Lo segundo, a todas las personas que decidisteis daros la vuelta y marcharos, ojalá estéis leyendo esto. Os comprendemos totalmente y respetamos al cien por cien vuestra decisión. Nosotras mismas a veces hemos tenido que marcharnos de sitios donde queríamos estar por el mismo motivo. Puede haber gente que tenga juicios pendientes, por hacer activismo en defensa de los animales o por el motivo que sea, y no pueda arriesgarse a complicar aún más su situación. Puede haber gente que haya tenido experiencias traumáticas con la policía, por desgracia no son pocas personas las que han sido golpeadas, vejadas o encerradas por estos señores. Puede haber gente que tenga miedo de que algo le pueda pasar, porque haya visto que a otros les ha pasado, o porque tenga a su cargo a otros individuos, o por los motivos que sea. Lo comprendemos de corazón. Y nos da mucha rabia. Nos da rabia que después de todo el trabajo que supone preparar una convocatoria y del esfuerzo que a veces supone hacer un hueco en la agenda para poder acudir, haya personas que se desplazaran hasta el lugar indicado y tuvieran que volverse a casa por la actuación de la policía. Porque nosotras tenemos claro con quién queremos estar, con la gente que quiere luchar por la libertad para todas, sin hacer distinciones de especie, género, raza, etc.

Ya lo sabíamos, pero el sábado quedó muy claro todo. La policía no estaba allí para defendernos a nosotras, como alguna gente aún piensa. La policía, los policías, estaban allí para defender al zoo, par defenderlo de nosotras. Para defender esas cajas registradoras que hay en las taquillas, que sigan acumulando billetes sin que nada se interponga. La policía defiende el orden, no te defiende a ti, ni a mi, ni al otro, defiende el orden. Y el orden es el que es.

Hemos visto a activistas lavar la imagen de la policía en las redes sociales. Hemos visto a activistas acercarse a dar las gracias a la policía al terminar convocatorias. También hemos visto a policías golpear brutalmente a personas por manifestarse. Les hemos visto llevarse detenidas a compañeras. Les hemos visto disparando a animales que habían conseguido fugarse del infierno. Hemos visto a compañeras de otros países que han pasado por la cárcel por haber ayudado a los animales. A esas personas las investigaron y las detuvieron policías. Hemos visto a compañeras recibir multas enormes por protestar contra espectáculos sangrientos en estas tierras. Hemos visto cómo la estrategia contra nosotros es intentar dividirnos y llamarnos ecoterroristas, y detrás de todo eso están policías.

La ley defiende la explotación animal.

La policía defiende la ley.

Nosotras vivimos nuestra vida

para acabar con la explotación animal.

Fuimos, somos y seremos contrarios.

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