Algunos animales pueden ver en la oscuridad. Otros son ciegos y se comunican a través del tacto, o se guían a través del olor. Algunos pueden volar. Otros corren a gran velocidad o son capaces de nadar contra fuertes corrientes. Algunos pueden utilizar herramientas. Otros saben hacia dónde tienen que ir nada más nacer, sin que nadie se lo explique. No existe ninguna razón para argumentar que algunas de estas capacidades sean superiores a otras, al igual que no hay razones para pensar que la especie humana es superior a las demás especies. Sencillamente, nuestras capacidades nos hacen especiales y diferentes entre nosotras.

Lo que tenemos en común unos animales con otros es que disponemos de un sistema nervioso que nos proporciona la capacidad de sentir. Esa capacidad hace que tengamos interés en evitar los sentimientos desagradables, como el dolor o la tristeza, y en satisfacer ciertas necesidades. Un oso, una leona o un delfín, son iguales a una humana en ese sentido. Así que merecen el mismo respeto y la misma consideración en lo que respecta a esos intereses. ¿Por qué nos divierte entonces ver a los demás animales en situaciones en las que a nosotras no nos gustaría estar? ¿Por qué nos parece justo para ellas lo que nos parecería injusto que nos hicieran a nosotros? En resumen…

…¿POR QUÉ VAMOS AL ZOO?

¿Porque nos gustan los animales?

Los demás animales son individuos como nosotras, no son cosas o juguetes. Nos gusten o no, merecen nuestro respeto. Da igual de qué color sean, si nos parecen bonitos o feos, si nos resultan graciosos o aburridos. Tienen su propia personalidad, sus propias necesidades y sentimientos. Cuando vas al zoo, estás contribuyendo a que ese animal que te gusta tanto viva toda su vida encerrado, sólo para que tú lo veas un rato. ¿Está bien hacerle eso a alguien que te gusta? Lo justo sería desearle una vida en libertad, aunque tú no pudieras verle.

¿Porque nos gusta la naturaleza?

Los zoos no son la naturaleza. Independientemente de que hayan sido capturados o hayan nacido en cautividad, los animales que viven en estos lugares viven en espacios mucho más reducidos que el que tendrían en su hábitat, y con una movilidad inmensamente menor (una tigresa, por ejemplo, podría tener un territorio de hasta 20 Km. cuadrados). Muchos soportan climas extremadamente diferentes al que están preparados para soportar (¿qué hacen los lobos árticos en Madrid en verano?); la mayoría tienen que convivir con otros individuos o grupos sociales con los que no convivirían en libertad, etc.

Normalmente, los recintos están diseñados pensando más en el entretenimiento del público que en las necesidades de los animales. Por ejemplo, a los zoos les importa más que haya visibilidad para el público, que el hecho de que tengan suficientes sombras para cobijarse. Además, es frecuente que, fuera de las horas de exhibición, los animales sean trasladados a jaulas más pequeñas, cerradas y con escasa o nula luz natural. En cualquier caso, por muy bien decorada que esté una jaula, nunca será su hábitat ni les permitirá desarrollarse como lo harían en la naturaleza.

Además de ser perjudicial para cada uno de los individuos encerrados, la existencia de lugares como los zoos ha sido, históricamente, una fuente de perjuicio para la naturaleza. Las capturas en el medio salvaje y el tráfico de animales exóticos para la industria del entretenimiento, han contribuido a arrasar especies y a destruir ecosistemas, tanto terrestres como acuáticos.

¿Porque es educativo?

Los zoos y acuarios facilitan a sus visitantes mucha información sobre cómo viven los animales en su medio natural, pero normalmente no explican nada sobre los que tienen allí encerrados, sobre cómo es su vida realmente, cómo los han capturado o criado, o cuáles son las consecuencias del cautiverio para ellos. No existe ningún rigor científico en explicar a través del encierro cómo es la vida en libertad.

Por otro lado, los valores en los que sí educa el zoológico son, en todo caso, valores de opresión y sometimiento. Bajo el pretexto de enseñar a la infancia a respetar a la naturaleza, realmente se les enseña a dominarla, y a ver a otros individuos como meros objetos de estudio o entretenimiento, a poner el foco en lo que nos diferencia en lugar de en lo que nos iguala, sin valorar ni respetar sus intereses.

¿Porque contribuyen a la conservación de las especies en peligro?

Los zoos y acuarios son negocios que compiten en el sector del ocio y mueven millones de euros. La conservación de las especies es la última excusa que han adoptado para ganar adeptos y perpetuarse. Si realmente fuera eso lo que les mueve, gastarían todos sus fondos y recursos en recuperar a los animales para reintroducirlos en la vida en libertad. Sin embargo, en lo que siguen gastando la mayoría de su dinero es en mantenerlos encerrados para generar más beneficio, en comprar nuevos animales (ya sea capturándolos o trayéndolos de otros lugares de encierro), en programas de reproducción para poder vender, intercambiar o explotar publicitariamente a las crías, en entrenamientos y decorados para hacer más atractivo el espectáculo, etc.

Del mismo modo, si de verdad quisieran crear poblaciones sostenibles de algunas especies para poder repoblarlas tras una hipotética extinción, no estarían colaborando a su domesticación ni a la merma de sus instintos reproductivos. Además, se necesitaría una gran variedad de genes viables para hacerlo posible, mientras que en los zoos prima la endogamia y se prefiere tener pocos individuos de cada especie, ya que la variedad atrae más al público.

En cualquier caso, no se justifica perpetuar una especie manteniendo la explotación y el encierro de sus individuos. Cada animal es importante por sí mismo, y no sólo como miembro de su especie. La última osa panda, el último lince, el último humano, tendrán tanto interés como el primero en ser libres y respetados.

¿Porque dejar de ir no va a suponer ninguna diferencia?

Los zoos y acuarios son empresas que buscan el beneficio económico, y dejarán de existir si dejan de ser rentables. Dejar de acudir a estos lugares y de demandar este tipo de entretenimiento puede marcar una gran diferencia para muchos individuos. Si se cerraran los zoos, muchos animales podrían recuperarse y volver a vivir en libertad. Otros podrían vivir el resto de su vida dignamente en refugios y santuarios, donde no serían libres pero serían respetados y no se les utilizaría para ganar dinero. Pero, sobre todo, dejar de ir a los zoos contribuiría a detener la rueda de explotación, a que dejaran de capturarse y criarse animales con el único propósito de vivir toda su vida encerrados.

¿Porque es divertido para toda la familia?

Existen muchas formas de diversión que no conllevan la explotación ni el encierro de otros individuos. Al fin y al cabo, las humanas no somos las únicas que tenemos familia:

¿SABÍAS QUE…?

¿… muchos animales tenían familias que ahora les echan de menos?

Algunos animales, como las elefantas, las orcas, los delfines, etc. establecen en la naturaleza relaciones sociales más complejas que las humanas, viven en familias muy extensas de las que nunca se separan. Cuando alguno de los miembros es capturado, no sólo el individuo sufre por la separación, sino que también su grupo le recuerda y le echa en falta. Lo mismo sucede cuando a una hembra se le obliga a reproducirse en cautividad, y luego le arrebatan a sus crías para venderlas a otro zoo o acuario.

¿… antes había humanos en los zoos?

Durante el Siglo XIX, se hicieron populares en los zoos europeos las exposiciones de tribus humanas procedentes de países colonizados. Los traficantes de animales no humanos eran los mismos que se encargaban de secuestrar familias humanas para exhibirlas. Las excusas que se ponían eran las mismas que en los zoos actuales: la curiosidad científica, el conocimiento de sus costumbres, la “jerarquía de las razas”, etc. El resultado también era el mismo: al igual que sucede con animales de otras especies, muchas de aquellas personas murieron, sufrieron enfermedades o pasaron toda su vida encerradas.

¿… los animales sufren física y psicológicamente por el cautiverio?

En algunos zoos y acuarios las condiciones son mejores que en otros. Aún así, por mucho que pretendan cuidarles y satisfacer sus necesidades primarias, lo que hacen realmente es mantenerlos con vida todo el tiempo posible, mientras les resulte rentable. Durante ese tiempo padecen, como mínimo, carencias espaciales y sociales. Hasta el 80% de los animales encerrados desarrollan algún signo de “zoocosis”, que es el nombre que se le da a cualquier tipo de manifestación de sufrimiento psicológico por parte de un animal no humano (balancearse compulsivamente, vagar en círculos, morder los barrotes, etc.). También es frecuente el desarrollo de enfermedades psicosomáticas causadas por el estrés, así como de dolencias, heridas y síntomas puramente físicos provocados por el encierro, el hacinamiento, los ataques entre ellos (debidos en gran parte a problemas territoriales por la falta de espacio), los entrenamientos, los transportes, el cambio de clima, la calidad del agua en el caso de animales marinos, etc. La esperanza de vida en estos lugares, en la mayoría de los casos, es mucho menor de lo que sería en la naturaleza.

¿…muchos animales intentan escapar y se rebelan?

Aunque no hablen como nosotras, los animales pueden expresar de muchas formas su rechazo de la situación. Lo más frecuente es que se nieguen a alimentarse o a reproducirse, o que actúen apáticamente; pero también es muy habitual que se produzcan ataques y fugas. Los zoos intentan ocultarlo, ya que no les conviene producir una sensación de inseguridad, ni que se difunda la idea de que los animales padecen por el encierro, de que tienen un sentido de la diferencia entre estar encerrada y ser libre. Sin embargo, muchas de esas historias han salido a la luz: simios que han escapado usando herramientas, tigresas que han conseguido saltar el foso, orcas que han matado a sus entrenadoras, etc. Hay suficientes ejemplos como para determinar que no es casualidad, y que el deseo de libertad no entiende de especies.

¿… el tiranosaurio fue el animal con el mordisco más fuerte de la historia?

Si no lo sabías, ya lo sabes. Y no has necesitado ver un tiranosaurio en un zoo para averiguarlo. Puedes aprender muchas cosas sobre los demás animales, aprender a quererlos, admirarlos y respetarlos, sin necesidad de verlos encerrados.

2 thoughts on “POR QUÉ OPONERSE A LOS ZOOS Y ACUARIOS

  1. Rush says:

    supongo que solo implica a las hembras y que el papelito que me dieron en la entrada tambien supondre que era reciclado

  2. LA says:

    Hola Rush,

    Gracias por tu interés. Suponemos que, si te preocupa tanto la forma, es porque no tienes nada que decir sobre el contenido.

    Si lees el texto entero, podrás comprobar que alternamos el uso del género gramatical masculino y femenino. Lo hacemos para no invisibilizar a nadie, ya que pensamos que todo el mundo merece respeto y consideración independientemente del sexo o el género en el que se le haya clasificado o con el que se identifique (También las personas clasificadas como “intersexuales” o que no se identifican ni como masculinas ni como femeninas, aunque no exista a día de hoy ningún género gramatical que las visibilice)

    Tú mismo (asumo que eres un “macho”) puedes reciclar el papelito pasándoselo a otra persona y ayudando a que la información se difunda.

    Un saludo

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